Siete preguntas a Manuela de los Santos

¿Cómo supiste que te querías dedicar a las flores?

Siempre me han gustado mucho las flores. La naturaleza es mi mayor fuente de inspiración en la vida. Después de realizar algunos trabajos en otros ámbitos, me casé y quise buscar una profesión que me gustara. 

Había hecho cursos de costura y patronaje. Disfrutaba mucho creando con mis propias manos. Me podía pasar horas en el proceso de creación de cualquier idea y la creatividad era algo que venía de familia. Para escoger la profesión de florista, se puede decir que me la inventé según mis gustos y capacidades. No tenía referentes pero fui descubriendo lo que se me daba bien y seguí mi intuición.

¿Cómo fueron tus primeros pasos

Empecé de forma autodidacta, comprando libros que iba buscando por mi cuenta. No tenía ningún referente directo de quien poder aprender o preguntar así que era una inversión a ciegas.

Me pude pagar mi primer curso en Madrid el 9 de marzo de 1990- he tenido que mirar la fecha del diploma para darme cuenta que hace más de treinta años. Lógicamente, por aquel entonces los recursos eran diferentes. No tenías el acceso a la información que hay hoy en día con internet ni la forma de viajar era la misma.

¿Qué recuerdas de tus primeros maestros?

Tengo que nombrar a Luis Barreto y Fátima Rodríguez del Río. Mi formación con ellos se extendió durante más de una década en la Escuela Andaluza de Arte Floral principalmente. Me dieron la posibilidad de aprender todo lo necesario para esta profesión, me enseñaron las técnicas y la forma de trabajar. Me transmitieron el amor por el oficio y eso aún perdura, es lo más importante. Fueron los fundadores de la Escuela Andaluza de Arte Floral pero yo ya había dado cursos con ellos antes.

Fátima era de origen canario y tenía una simpatía y amabilidad muy particulares. Falleció, por desgracia, hace unos años. La recuerdo con mucho cariño.

La historia con Luis me hace sonreír. Se puede decir que lo recordaré toda mi vida. Paseando por el centro de Sevilla me llamó la atención su floristería. Siempre me habían llamado la atención de alguna forma las floristerías, pero su escaparate en particular tenía algo especial.

Visitamos su taller para saber más de la biografía e historia de esta artesana. Siete preguntas para conocerla un poco más de cerca.

¿Qué otros maestros te han influido en el campo del arte floral?

En la escuela había cursos dirigidos por profesores de todas partes de España así como de otros países. Entre los profesores internacionales, recuerdo especialmente a la alemana por su forma de trabajar. Se llamaba Ursula Wegener. Aprendí a respetar la naturaleza de cada flor en el conjunto desde una perspectiva naturalista.

¿Cómo fueron tus primeros trabajos?

Empecé con trabajos de decoración y pequeños complementos con flores secas o artificiales y poco a poco me fui especializando en el mundo de las novias. Recuerdo el tocado de mi amiga Lorena en 1991, fue uno de los primeros que hice. Aún conservo también la foto de mi primer ramo de novia con flores secas que yo misma hice el proceso de secado. Era la moda en los noventa. 

Recuerdo, con especial cariño en esa época, mi primera colaboración con la floristería Búcaro. Fue un trabajo muy especial con flor fresca para la decoración de la boda de Eugenia Martínez de Irujo con Fran Rivera en 1998.

Desde entonces los materiales y la oferta del mercado han evolucionado muchísimo. Ha sido todo muy progresivo y en constante crecimiento. Digamos que exploré todos los campos que me ofrecía el diseño floral así como los nuevos materiales. Al principio aprendí técnicas de secado de flores para que pudieran perdurar en el tiempo, incluso plantaba mis propias flores.

¿Cómo te especializaste en el mundo de las bodas?

Fue por demanda de las clientes que iban llegando al taller. Siempre he podido dar un trato muy personal por el hecho de trabajar en el taller en lugar de en una tienda cara al público. El taller se acerca más a mi filosofía de trabajo. Las clientas vienen con citas previas y reciben un trato personalizado desde primera hora.

 
Muchas novias llegaban al taller solo por un ramo y una vez aquí se daban cuenta de que podían encargar todo lo que deseaban. Cada novia se lleva sus encargos a medida: las coronitas de las damas de honor, la decoración de la boda o el coche nupcial, el tocado de la madrina.

 
Esto unido a que terminaban contentas con el resultado, hizo que la confianza entre las clientas fuera en aumento. Fueron ellas mismas las que me recomendaran a otras amigas y familiares y el boca a boca ha sido mi principal publicidad.

¿Te pueden encontrar en otro sitio a parte de en el taller?

En el año 2000 decidimos dar el paso para participar en la Feria de la Boda más importante de Andalucía. Sevilla de Bodas se celebra todos los años en FIBES, el Palacio de Congresos. Desde entonces hemos participado de forma ininterrumpida durante estos veinte años a excepción de la pandemia, claro.

También solemos participar en dos Ferias de Muestras anuales que organiza la Federación de Artesanos de Sevilla, FAS. La feria del Mercado de Artesanía de Navidad y Hecho en Sevilla se celebran en el centro de la ciudad. Ver tus productos paseando por los alrededores de la Catedral es muy inspirador. 

Es un magnífico escaparate donde tenemos la oportunidad de hablar con personas de todas las nacionalidades. En unos días estaremos en la XII edición de Hecho en Sevilla del 1 al 20 de octubre del 2021. Será una ocasión maravillosa para reencontrarnos con nuestras clientas y poder vernos las caras y hablar en persona. Nos gustan mostrar el valor de la artesanía de todos nuestros productos.

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